lunes, 22 de febrero de 2010

María Emilia I

Conocí a María Emilia en el invierno del 2005. Me faltaba un año para terminar la carrera y como todas las temporadas de esquí trabajaba en el bosque para pagarme medio año de facultad.
Esa vez me habían pasado al local 29 de la galería, María Emilia trabajaba en el 33.

Es difícil describirla, si pienso en la primera vez que la vi, era una señora mayor, elegante. A pesar del frío, se notaba a simple vista que tenía buen gusto para vestir y un frondoso y correcto vocabulario.
Sabía que hacía una semana había cumplido años y había hecho una fiesta en su casa. No me invitó porque a penas nos saludábamos cuando nos cruzábamos de frente por los pasillos, pero había escuchado que cumplía 65 años. Parecía de esa edad. Su rostro y su voz estaban arrugados.

Habían pasado las primeras dos semanas cuando entró en mi local diciendo "yo soy María Emilia", sonrió pícara y me preguntó todos los precios de la vidriera. Pensé que, por su edad, no veía bien los carteles, después me di cuenta que estaba jugando conmigo; pero hasta entonces para mí era una señora mayor, y sólo por eso le debía respeto. Traté de ser simpática y contesté con paciencia. Luego sacó un billete de 100 pesos del bolsillo y me pidió cambio.

Cuando abrí la caja registradora se acercó al mostrador. Traía puestas unas botas de cuero marrones con una franja de piel mas clara en el extremo superior de la caña, pantalones marrones, y un hermoso sweter color marfil bordado con unas pequeñas hojas verdes alrededor del cuello.

Me entregó el billete, tomó el dinero de mi mano y fue ahí cuando vi que las hojas verdes bordadas eran hojas de marihuana.
Sentí pena por ella, era una mujer mayor y alguien le había jugado una mala pasada. Me imaginé toda la situación, pensé que algún vendedor inescrupuloso le había vendido el sweter a esta pobre mujer, pensé que quizá ella había comprado sin saber, pensé en decirle, luego en no decirle.

Tomo el dinero, se dio vuelta y caminó unos pasos cuando arrojada por un impulso le dije:

-María Emilia! Disculpe el atrevimiento, esto es raro... (balbuceando, volví a dudar, luego tomé aire y mas decidida terminé la frase) mire creo que es mejor decirle, yo se que usted es una señora mayor, elegante...¿sabe que son esas hojas que lleva bordadas en el sweter?

De espaldas giró sólo media vuelta su cabeza hacia la izquierda, mirando hacia el costado y con media sonrisa dibujada me contestó:

- Es "Cannabis"... te parece raro? Raro era en mi época! -concluyó-
Soltó una carcajada burlona y se fue.


Ese día y así, conocí a María Emilia.




6 comentarios:

APOLO dijo...

Primero nos abandonas, y luego te pones a escribir sobre una tal María emilia.
Lo mas curioso es que me resultó interesante.
Es alguien que conociste en verdad o es un personaje que creaste para entretenernos?
Como sea, como quieras, pero yo espero leerte mas seguido.

Besoss

danny dijo...

Ja, ja, te agarró desprevenida, cuando uno es chico suele estar más cerrado en cuanto a las experiencias de la gente, creo que cuando pasamos los treinta nos toman menos de sorpresa, no tanto por lo que sabemos, sino por lo que sabemos que somos capaces de hacer, un besote y bueno verte

Noesperesnada dijo...

Buen relato, como pega el giro y nos quedamos pagando con el final es lo que más me gustó...

alma dijo...

Apolo: se trata de una persona real. Un canto a la libertad diría yo. Es ese tipo de personas-personajes que no se pueden creer, pero que existen.

danny: si totalmente desprevenida, pero me volvería a pasar, a veces vemos a una persona, creemos darnos cuenta de como es y nos equivocamos a lo grande.

Noesperesnada: Muchas gracias! estoy mirando las fotos de tu blog. me gustan!!

Saludos!
Alma.-

hatoros dijo...

BUENA IMPRESIÓN
ABRAZOS

Golondrina dijo...

Hace tiempo que no pasaba por aquí. Me gustó tu historia. Esa señora se guarda algo más, estoy segura ja,ja.